La Fundación de la Tartamudez ofrece herramientas gratuitas para los terapeutas del habla y lenguaje que trabajan en las escuelas, ayudándolos a identificar desafíos que pueden pasar desapercibidos, fortalecer la confianza y coordinar el apoyo desde el principio.
A medida que los especialistas en lenguaje y habla que trabajan en las escuelas reciben sus listas de estudiantes para el nuevo año escolar, muchos descubren que trabajarán con uno o más estudiantes que tartamudean. Algunos ya reciben servicios y continuarán con ellos, mientras que otros han sido referidos recientemente o identificados durante las primeras semanas de clases.
Recibir estas listas de estudiantes es mucho más que un trámite administrativo. Les brinda a los especialistas una oportunidad desde el comienzo del año para conocer la experiencia de cada estudiante, establecer una relación de confianza y ayudar a crear condiciones en el salón de clases que favorezcan su participación y seguridad durante todo el año.
Aproximadamente una de cada 100 personas tartamudea, y se estima que uno de cada 20 niños experimenta tartamudez durante la primera infancia. Sin embargo, el impacto de la tartamudez no siempre aparece en una lista de estudiantes, ni siquiera durante una evaluación breve. Un estudiante puede tener un buen rendimiento académico y, al mismo tiempo, evitar en silencio participar en conversaciones de clase, hacer presentaciones orales, presentarse ante otras personas, interactuar socialmente u otras situaciones en las que tenga que hablar, debido a la preocupación por cómo reaccionarán quienes lo escuchan.
“En todas las escuelas hay estudiantes que tartamudean, y los especialistas que trabajan en las escuelas tienen una oportunidad única de asegurarse de que estos estudiantes sean comprendidos como personas completas y como comunicadores”, dijo Jane Fraser, presidenta de la Stuttering Foundation. “Cuando reciban sus listas de estudiantes, escuchen al estudiante, conozcan las situaciones en las que comunicarse puede resultar difícil y comiencen a crear el apoyo que le permita participar con confianza”.
Para ayudar a los profesionales a comenzar este trabajo, la Stuttering Foundation ofrece una colección completa de videos, materiales para terapia, estrategias para el salón de clases, folletos descargables y orientación basada en evidencia, todo disponible de forma gratuita en StutteringHelp.org.
Para los estudiantes que tartamudean, los primeros días de clases pueden generar ansiedad por responder cuando pasan lista, presentarse ante nuevos maestros, leer en voz alta, participar en conversaciones o simplemente pedir el almuerzo en la cafetería. Los especialistas que trabajan en las escuelas pueden ayudar a descubrir esta carga que muchas veces no se ve al preguntar sobre las experiencias diarias de comunicación del estudiante, y no solamente sobre lo que sucede durante la terapia.
La Fundación recomienda que los profesionales comiencen el año:
· Escuchando cómo el estudiante describe su tartamudez, la manera en que habla y su participación en diferentes situaciones.
· Identificando situaciones que el estudiante puede evitar o enfrentar con ansiedad, incluso cuando la tartamudez no sea evidente.
· Colaborando desde el principio con los maestros y las familias para que los adultos respondan con paciencia, comprensión y atención.
· Estableciendo objetivos que reflejen las prioridades del estudiante y apoyen su comunicación, su capacidad para defender sus propias necesidades y su confianza, en lugar de enfocarse únicamente en la fluidez.
· Reconociendo sus fortalezas y avances con preguntas como: “¿Cuándo hablaste, aunque te resultara difícil?” y “¿Qué hiciste hoy de lo que te sientes orgulloso?”.
“Una respuesta comprensiva durante las primeras semanas de clases puede influir en qué tan dispuesto estará un estudiante a levantar la mano, pedir ayuda, participar en una conversación o compartir una idea durante el resto del año”, dijo Fraser. “Nuestro objetivo es asegurarnos de que los especialistas que trabajan en las escuelas tengan herramientas prácticas y basadas en evidencia desde el momento en que reciben sus listas de estudiantes”.
Los recursos de la Fundación también pueden ayudar a los especialistas a trabajar con los maestros, comunicarse con los padres y promover prácticas inclusivas en toda la comunidad escolar. Los materiales están disponibles de forma gratuita para profesionales, educadores, familias y estudiantes.