Eric Roberts es un actor estadounidense conocido por su prolífica carrera en el cine, la televisión y el teatro.

Obtuvo reconocimiento por primera vez con su papel en King of the Gypsies, actuación que le valió un premio Globo de Oro. Más tarde recibió una nominación al Premio de la Academia por Runaway Train. A lo largo de las décadas, ha participado en cientos de producciones, desde grandes éxitos comerciales hasta películas independientes y series de televisión. Roberts también es conocido por ser hermano de la actriz Julia Roberts y padre de la actriz Emma Roberts.

Desde hace muchos años, Roberts figura en la lista de la Fundación de la Tartamudez de Personas Famosas que Tartamudean, además de haber sido perfilado en uno de nuestros artículos de Celebrity Corner en 2005. Sin embargo, más allá de esas apariciones, lo que resulta realmente impresionante son sus más de 700 créditos en pantalla, lo que lo convierte en uno de los actores angloparlantes más prolíficos de todos los tiempos. Recibió nominaciones al Globo de Oro por sus interpretaciones en King of the Gypsies (1978) y Star 80 (1983). En 1985 fue nominado tanto al Premio de la Academia como al Globo de Oro como Mejor Actor de Reparto por su aclamada interpretación de un convicto fugitivo en Runaway Train.

Entre sus numerosas películas destacan Raggedy Man (1981), The Pope of Greenwich Village (1984), Best of the Best (1989), Final Analysis (1992), The Specialist (1994), The Cable Guy (1996), The Dark Knight (2008) y The Expendables (2010). Su extensa trayectoria televisiva incluye papeles recurrentes en el drama de NBC Heroes (2007–2010), la telenovela de CBS The Young and the Restless (2010–2011) y la serie Suits de USA Network (2014–2019).

El 17 de septiembre de 2024, el actor nominado al Óscar publicó sus memorias, Runaway Train: Or, The Story of My Life So Far, escritas en colaboración con Sam Kashner. Curiosamente, el lanzamiento del libro coincidió con su participación como concursante en la temporada 33 de Dancing with the Stars. Como era de esperarse, las memorias atrajeron una enorme atención de los medios de entretenimiento debido a la relación del actor con su hermana, la ganadora del Óscar Julia Roberts, una relación que en ocasiones ha sido tensa. Asimismo, con la publicación del libro también se volvió a hablar ampliamente de su relación con su hija, la actriz Emma Roberts.

En sus memorias, Roberts habla abiertamente de las rupturas familiares y ofrece lo que él mismo describió como una "disculpa pública" a su hermana Julia. Escribe que, cuando sus padres se divorciaron en 1971, él tenía 15 años y quedó devastado al separarse de sus hermanas menores, Lisa, de seis años, y Julia, de cuatro, quienes se fueron a vivir con su madre mientras él permaneció con su padre.

Roberts también escribe con franqueza sobre su difícil infancia junto a sus padres, Walter Roberts y Betty Lou Brademus, ambos actores que dirigían una escuela de actuación en Atlanta. En entrevistas sobre sus memorias ha señalado que no escribió el libro para escandalizar a nadie. Habla con absoluta sinceridad sobre numerosos aspectos de su vida, además de su fascinante carrera, incluyendo sus relaciones sentimentales, su consumo de drogas y el accidente automovilístico que sufrió en 1981, el cual lo dejó en coma durante tres días y afectó su memoria.

A lo largo del libro, el actor destaca que su matrimonio de 32 años con su esposa Eliza, actriz y directora de casting e hija de los reconocidos guionistas David Rayfiel y Lila Garrett, ha sido la fuerza positiva y estabilizadora tanto de su vida personal como de su carrera profesional.

Las memorias, de 269 páginas, ofrecen una mirada profunda a la industria del entretenimiento contemporánea, con una interminable aparición de actores, directores y estrellas del rock de gran renombre. Sin embargo, una reseña completa de este libro repleto de información fascinante no estaría completa sin centrarse en sus experiencias con la tartamudez. En varias ocasiones Roberts se refiere a ella, siendo especialmente conmovedor el siguiente pasaje:

"De niño, realmente nunca tuve amigos. Y sé por qué: tenía una tartamudez muy severa. Los demás niños me rechazaban, especialmente durante los tres primeros años de la escuela primaria, que son precisamente los años en los que uno aprende a hacer amigos. En la primera escuela a la que asistí, donde cursé jardín de infancia y primer grado, todos teníamos que leer en voz alta, y cuando llegaba mi turno se reían mucho de mí."

"Incluso hoy me conmueve profundamente recordar, sesenta años después, a aquellos niños riéndose de mí en clase. Todavía me duele muchísimo. Tuvo un efecto terrible en mí. Sé que eso fue parte de lo que me impulsó a salir adelante, a lograr algo por mí mismo e incluso a convertirme en actor. Descubrí que cuando memorizaba un texto, ¡no tartamudeaba! Fue como encontrar una olla llena de oro. Era un regalo, como recibir un beso de una chica hermosa cuando uno esperaba simplemente un apretón de manos."

"Recuerdo haber descubierto que podía vencer mi tartamudez cuando memoricé mi primer monólogo. No recuerdo cuál era, pero sí recuerdo caminar mientras lo recitaba para mí mismo. Me di cuenta de que podía decirlo delante de cualquiera sin tartamudear, así que empecé a recitárselo a todo el mundo: '¡Oigan, oigan! ¡Escuchen esto!'. Y lo hacía perfectamente. ¡Guau! Fue algo enorme para mí, una revelación inmensa descubrir que así podía vencer mi tartamudez, que así podía lograrlo. Superar esa tartamudez realmente cambió mi vida."

Runaway Train: Or, The Story of My Life So Far es el tipo de libro que cualquier persona interesada en la industria del entretenimiento difícilmente podrá dejar de leer. El reconocido actor se muestra brutalmente honesto sobre muchos aspectos de su vida, incluida su experiencia con la tartamudez. Durante el momento de mayor éxito de su carrera, en la década de 1980, habló en numerosas entrevistas sobre cómo logró superar la tartamudez, ofreciendo esperanza e inspiración a quienes también la padecen. Cuarenta años y más de 700 créditos en pantalla después, el actor nominado al Óscar Eric Roberts continúa transmitiendo ese mismo mensaje inspirador en estas memorias y sigue siendo un modelo a seguir para las personas que luchan contra la tartamudez.