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Pediatras

Cuando están aprendiendo a hablar, casi todos los niños atraviesan períodos de disfluencia (*). Algunos tartamudean ligeramente de vez en cuando, mientras que en otros las dificultades se vuelven más graves con el tiempo. La intervención oportuna del pediatra puede ayudar a los padres a entender el problema y a abordarlo correctamente.

(*) El término "disfluencia" se refiere a vacilaciones, interrupciones u otras perturbaciones del habla. Puede ser normal o anormal, como en la tartamudez.

Los pediatras, médicos de familia y otros profesionales de la salud suelen ser los primeros a quienes acuden los padres en busca de orientación sobre la tartamudez de un hijo. Estos profesionales tienen mucho que contribuir a la prevención de la tartamudez. La detección a tiempo del niño que corre riesgo de desarrollar tartamudez crónica y la transferencia inmediata al profesional adecuado son importantísimas. Por otra parte, el asesoramiento oportuno a los padres puede ayudar a crear el ambiente propicio para que el pequeño supere la disfluencia naturalmente.

Son muchos los adultos con tartamudez grave a cuyos padres se les dijo, "No se preocupen. Con la edad se le pasará", dejando así pasar la oportunidad de iniciar la terapia en un momento en que el trastorno hubiese respondido mejor al tratamiento. Hemos encontrado que el tratamiento es más efectivo mientras más temprano se administre, aún en casos de tartamudez grave. La intervención a tiempo impide que se adquieran hábitos de por vida que interfieran con el éxito social, académico y profesional.

Preguntas para hacer a los padres

Las siguientes preguntas aparecen en orden de menor a mayor gravedad del problema que indican. Si un padre responde que "sí" a cualquier pregunta aparte de la primera, existe la posibilidad de que se trate de tartamudez y no de la falta de fluidez normal de la infancia.

  1. ¿Repite el niño trozos de palabras más que palabras o frases completas? (Por ej.: "ma-ma-ma-manzana")
  2. ¿Repite sonidos más de una vez cada 8 a 10 oraciones?
  3. ¿Repite el sonido más de dos veces? ("Ma-ma-ma-ma-manzana" en vez de "ma-ma-manzana")
  4. ¿Se muestra frustrado o avergonzado cuando le cuesta trabajo decir una palabra?
  5. ¿Tartamudea desde hace más de un año?
  6. Cuando tartamudea ¿se le pone más aguda la voz, cierra los ojos, mira para un costado o muestra tensión muscular en la cara?
  7. ¿Utiliza palabras o sonidos "de relleno" como "eh", "mm" o "bueno" para empezar a decir una palabra?
  8. A veces cuando intenta hablar ¿no le sale ningún sonido por varios segundos?
  9. ¿Realiza a veces movimientos físicos, como dar golpecitos con los dedos o con el pie, para empezar a hablar?
  10. ¿Evita hablar, reemplaza ciertas palabras o deja de hablar en el medio de una oración porque teme trabarse?